En el léwòz, evento cultural guadalupeño, el bailarín entra en círculo en estrecho contacto con uno de los percusionistas, el makè, que improvisa a partir de los ritmos del Gwo-Ka.
En esta relación específica, el bailarín no sigue simplemente al makè. Sugiere e impone cambios y riesgos en la creación del desarrollo musical.
Este lugar especial otorgado a la danza, en diálogo simbiótico con la música, está en el centro de la investigación de Léo Lérus.
Este taller es una apertura a un cierto sentido del groove, a una conciencia en la elección de los movimientos del bailarín y su impacto en su entorno, para formar un cuerpo musical.
Proyecto apoyado por el DAC Guadalupe y beneficiario del programa de residencia “La Fabrique Chaillot” - Chaillot – Théâtre National de la Danse (París)